Transmitiendo...
LA COLINA QUE SOMOS
Subo la pendiente llevando tu sueño, como si empujar tu cabeza dormida fuera mi forma de recordar quién fui. No hay castigo en este esfuerzo, solo un pacto antiguo: yo te sostengo, tú me enseñas a no olvidar la suavidad que perdí.
Algún día, cuando despierte tu mirada, sabremos que no éramos peso, sino raíz.